Viajes por estudios

Planea tu viaje a México

México es mágico, o máxico como dicen los más apasionados, y no es un cliché.

En realidad ese país tiene lugares para enamorarse y perder la cabeza. La Riviera Maya, por ejemplo, que se extiende por la Costa del Caribe, en la parte oriental de la península de Yucatán, con sus aguas en tonalidad turquesa y arena blanca es perfecta para descansar. Pero además de playas, tiene ciudades asombrosas en el norte del país y vale la pena recorrerlas una por una. En este texto te contaremos un recorrido asombroso para conocer las tradiciones y cultura de del país azteca.

DF

La capital de México merece unos días allí, por la cantidad de sitios que tiene por visitar y la riqueza cultural. Esto es lo que no se puede perder:

3 lugares para visitar

Ballet folklórico de Amalia Hernández: un espectáculo lleno de color y vida en la mano de bailarines profesionales que danzan con vestidos y relatan, al ritmo de la música, historias de tradiciones mexicanas. Se calcula que más de 40 millones de espectadores han visto este espectáculo que tiene 64 años difundiendo la cultura de ese país.

La Casa Azul: la emblemática casa en la que vivieron la artista Frida Kahlo y el muralista Diego Rivera es, en sí, una obra de arte. Allí están los vestidos de Frida, sus pinturas y una tienda con recuerdos para recordar esta visita.

Xochimilco: ubicado al sureste de la capital mexicana, y posee una superficie de 122 km cuadrados. Tiene un lago en el que hay una suerte de barcas adornadas con flores en las que las personas se sientan, disfrutan del paseo por el lago, comen algo y disfrutan de un buen momento. También hay un mercado de artesanías y restaurantes para comer o comprar al terminar el viaje en canoa. Es una experiencia llena de color, emociones y tradición mexicana.

Qué comer

México tiene de todo y en cada esquina hay tiendas para probar los sabores tradicionales. No se pierda los tacos (hay de pollo, carne, pescado y para los más arriesgados de sesos o de lo que quiera). En la calle venden chapulines, un plato sobresaliente de la cocina de Oaxaca. Son grillos que se tuestan en ajo, jugo de limón y sal que le da un sabor ácido. También hay quesadillas y enchiladas, pero con auténtico sabor azteca.

3 pueblos para visitar

Hay muchos pueblos, y precisamente ese es el atractivo de México. Sin embargo, si pudiera recomendar tres pueblos esos serían:

San Miguel de Allende: su Centro Histórico es una obra de arte. Está conformado por calles empedradas, edificios perfectamente conservados de los siglos XVII y XVIII, parques con árboles y detalles arquitectónicos que la hacen una ciudad llena de magia. Quizá por ésto -y porque su arquitectura fusiona estilos barroco hasta neogótico- en el 2008 fue nombrada como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Sus artesanías son otro valor agregado; bien trabajadas y llenas de color. Se consiguen corazones en madera, cristal o tela, de diferentes colores y tamaños y son casi un sello de esta ciudad mágica.

Guanajuato: una ciudad mágica por sus callejones de piedra y avenidas estrellas. Justamente entre ellas ocurren las ‘callejoneadas’. Todo sucede a las 20:00 cuando un grupo de jóvenes vestidos de gala antiguo, como Shakespeare, llevan instrumentos de cuerda y narran leyendas de Guanajuato mientras recorren las calles con los espectadores. El recorrido finaliza en el Callejón del Beso, donde termina con una historia de amor, y algunas bromas, e incitan a las parejas a que sellen su compromiso, obvio, con un beso.

Morelia: es una hermosa ciudad colonial con toque afrancesado. Fue un importante centro religioso, por lo que las iglesias y templos definen su identidad. Además su centro tiene hoteles coloniales, restaurantes, tiendas departamentales que se distribuyen entre calles perfectamente alineadas.

Obvio, para viajar tranquilo debes tener un seguro de viajes. Porque viajar es una de las mejores experiencias de la vida, pero quebrarse un pie mientras se recorre DF no es divertido. No lo es, obvio, por el dolor y la incomodidad de andar con un yeso en una ciudad tan asombrosa. Pero la peor parte es la cuenta  del hospital si el turista no está asegurado. Pueden ser cientos o miles de dólares, y un gasto inesperado le daña las vacaciones a cualquiera.

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